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La ‘Red Anti-Rumores’ surge como una herramienta de dinamización e intervención social destinada a mejorar la convivencia en la Comunidad Andaluza. Su diseño y puesta en marcha parte de la constatación de que, al igual que el resto del mundo, vivimos en sociedades cada vez más diversas desde el punto de vista cultural que requieren actuaciones orientadas a prevenir conflictos multiculturales y a facilitar la relación entre los grupos y personas que la componen.

Contrariamente a esta idea inclusiva y de valoración de la diversidad, los rumores, bulos, prejuicios y atribuciones generalizadas a comunidades determinadas, o personas inmigrantes son obstáculos para el logro del  objetivo de la convivencia. Los rumores dañan la convivencia.

La implementación de Estrategias antirrumores en el ámbito Local, suponen un reto para nuestra Red, que fue analizado en sección del Comité Gestor de 14 de Noviembre de 2017. En acuerdo del mismo órgano, se planteó potenciar como nuevo objetivo estratégico de la Red, la intervención en el ámbito local a través de implementar de forma colaborativa con los Ayuntamientos  Adheridos estrategias antirrumores.   Actualmente, se está articulando un grupo específico en este ámbito que trabaje las líneas básicas a realizar de cara a la próxima Asamblea.

Lo local es el ámbito natural donde se establecen las relaciones y por tanto surgen las dificultades relacionales, muchas condicionadas por los estereotipos y prejuicios que tenemos hacía ciertos colectivos que conviven en nuestras ciudades, barrios, edificios y pueblos. De ahí la necesidad de elaborar una estrategia de edu-comunicación, es decir, una acción combinada de educación y comunicación  que contrarreste de forma efectiva el desarrollo de los mismos.

Toda persona o grupo social puede ser objeto de un rumor, pero la posibilidad que afecten los rumores especialmente negativos –peligrosidad, amenaza, etc.- se incrementa en los casos más vulnerables: minorías étnicas, inmigrantes, mujeres, etc. Además, los rumores aumentan la vulnerabilidad de las personas que son objetos de los mismos, produciéndose un círculo vicioso difícilmente superable. Se puede decir que los rumores son una forma de violencia –a veces sutil y difusa- pero que causan estragos en la convivencia y cohesión social.